HISTORIA

El Clarete de Cordovin

Cordovín ha sido y es conocido por su vino: el clarete. Término que da pie a error por confundirlo con el rosado. El Clarete es un vino visualmente parecido al rosado, pero elaborado de forma semejante al vino tinto, realizando la maceración previa a la fermentación del vino, con los hollejos, pero con una buena proporción de uvas blancas, de forma que se obtiene un vino de pálido color rosado brillante, fresco y muy afrutado.

La relación de la familia Rubio-Villar con el vino se pierde en la noche de los tiempos, hace más de un siglo Don Juan Rubio Hernando comienza en una pequeña bodega subterránea excavada en la arcilla a elaborar sus primeros “Claretes de Cordovín” en “cubas” de piedra. Durante las primeras décadas del siglo XX la familia Rubio, progresivamente va aumentando la producción de sus vinos, comercializándolos a través de otros productores del entorno siguiendo el tradicional “a prueba”, es decir previa cata de la “cuba” por parte del interesado y conviniendo posteriormente el precio. La bodega generación tras generación va ampliando su capacidad hasta que en 1961 Don Delfín Rubio continúa con la tradición familiar pero comienza con la venta directa de sus vinos a los envasadores, observando como progresivamente aumenta el reconocimiento de los vinos “Claretes de Cordovín” de significativa fama en la zona norte de España.

Han de transcurrir 30 años más para que Honorio se haga cargo de la Bodega y empieza a comercializar sus vinos embotellados en la propiedad en el año 1989.